El claustro del monasterio recrea parcialmente la disposición original que tuvo el gran espacio abierto del palacio hudí en su fase de mayor apogeo: una gran alberca longitudinal, de 25,7 x 7,50 metros en el eje norte-sur y cuatro frondosos arriates rectangulares delimitados por estrechos andenes solados de ladrillo. Un novedoso diseño proporcionado por la Murcia andalusí que supone la transición entre los famosos jardines de crucero difundidos durante los siglos XII-XIII con los imperios beréberes de almorávides y almohades, como el Castillejo de Monteagudo, y los característicos patios de la arquitectura granadina del siglo XIV presentes en la Alambra. La vegetación plantada en los arriates reproduce en parte la flora original determinada gracias al análisis botánico de los sedimentos y al estudio de la documentación escrita (palmeras, ciruelos, cítricos, albaricoqueros, higueras, granados, etc.) La unión del agua y vegetación crea un sugestivo ambiente característico de los palacios islámicos.
|