En su origen, el Museo de Bellas Artes de Murcia pasó por diversas instalaciones hasta situarse sobre el solar del antiguo Convento de la Trinidad, desaparecido edificio del periodo de Felipe IV. Anteriormente las colecciones estuvieron en el Palacio del Contraste de la Seda y el Salón de Oriente del Teatro Romea, pero desde muy temprano se habló de la necesidad de buscar un lugar idóneo para éstas. Las necesidades de ampliación y conservación de obras de arte que, pasado el tiempo, se han convertido en uno de los tesoros artísticos de Murcia, justificaron la construcción del Pabellón Cerdán.
Sería hacia 1903 cuando el arquitecto Pedro Cerdán Martínez presente un proyecto de Museo Provincial que aúna la construcción de un Museo Provincial y una Escuela Nacional Graduada. Dicha propuesta se materializó en un magnífico ejemplo de arquitectura ecléctica de principios del siglo XX, formando conjunto con un colegio y con dos grandes portadas barrocas procedentes del demolido edificio de El Contraste de la Seda, instaladas durante los años 30 y 60 del siglo XX.
La exposición permanente se ubica en el Pabellón Cerdán, estableciéndose el emblemático edificio como gran contenedor en el que ponen de relieve desde el lenguaje decimonónico de las grandes exposiciones universales, hasta las tipologías eclécticas derivadas de la arquitectura académica, todo ello junto a elementos retomados de la arquitectura contemporánea y recuperación formal de estructuras y elementos del siglo XVII.
La composición arquitectónica era reflejo de los conceptos museísticos de la época, es decir, preferencia por salas de grandes dimensiones con excesiva altura de techos, cubierta con lucernarios centrales en las salas, estructura metálica en pilares y vigas, muros de piedra y ladrillo de gran espesor, forjados de madera y fachadas de ricos materiales con abundantes elementos decorativos.
Posteriormente, en octubre de 1970 el arquitecto D. Pedro Sanmartín Moro desarrolló una nueva propuesta de reforma y ampliación, llevándola a cabo en el año 1973. Las dos plantas originales se convirtieron en cuatro y se incorporaron las técnicas y criterios más avanzados sobre museografía, sobre todo en los aspectos luminotécnicos, adoptando un sistema mixto de luz natural y artificial. También se optó por los forjados de cerámica armada, por la carpintería metálica, los pilares y vigas de hormigón armado...Asimismo, contaría este nuevo diseño museográfico con la instalación de un taller de restauración y acondicionamiento de sótanos como fondos y almacenes no visitables.
 |
Después de casi veinticinco año se ha impulsado una reestructuración global de la Sección de Bellas Artes del Museo de Murcia, desde el Ministerio de Fomento y la Consejería de Educación y Cultura de la Región de Murcia, dotándola de servicios e instalaciones adecuadas a nuestro tiempo y propiciando una nueva ordenación de la colección de obras de arte del Museo para ofertar al público una nueva forma de usar el museo, así como el impulso e integración de esta institución en la actividad cultural la Región.
El programa definido para este proyecto, que disfrutamos desde mayo de 2005, responde tanto a Manuel Cuadrado Isasa, que ha contemplado la dotación de condiciones de estanqueidad a la cubierta y sótanos, acondicionamiento climático-ambiental, modernización de las instalaciones de electricidad, iluminación y seguridad, como al equipo Jesús Moreno&Asociados, a quien se debe el acondicionamiento museográfico y ambiental de las salas de exhibición.
Tras esta última remodelación, el Museo cuenta con dos pabellones, el Cerdán para la exposición permanente distribuida en ocho salas, sala de almacenaje, departamento didáctico y tienda; y el Pabellón Contraste, con los departamentos de Archivo y Biblioteca, Dirección, Conservadores y una sala de exposiciones temporales.